La higiene facial profesional se recomienda, en general, cada 3 a 5 semanas, ya que ese es el tiempo aproximado en el que la piel completa su ciclo de renovación celular.

Sin embargo, la frecuencia ideal depende de tu tipo de piel y necesidades específicas:

  • Piel grasa o con acné: cada 3–4 semanas, para controlar el exceso de sebo y prevenir comedones.
  • Piel mixta: cada 4–6 semanas.
  • Piel seca o sensible: cada 6–8 semanas, para evitar irritaciones.
  • Piel normal: cada 3–5 semanas.

Entre limpiezas profundas, es clave mantener una rutina diaria (limpieza, hidratación y protector solar) para prolongar los resultados.