No. La retención de líquidos es una condición transitoria relacionada con factores hormonales, circulatorios o posturales y suele mejorar con medidas sencillas.
El lipedema, en cambio, es una patología crónica del tejido adiposo, en la que puede existir inflamación y componente edematoso, pero cuya base no es la retención de líquidos.
Confundir ambas situaciones puede retrasar el diagnóstico y conducir a tratamientos inadecuados.