Un neuromodulador es un medicamento de uso médico, el cual, mediante la aplicación de toxina botulínica, actúa sobre la comunicación entre el nervio y el músculo, reduciendo de forma temporal la contracción muscular excesiva. En medicina estética se utiliza principalmente para suavizar arrugas de expresión y relajar zonas del rostro donde el gesto es repetitivo o muy marcado.

Efectivamente, sí es lo mismo habar de neuromoduladores que de toxina botulínica, o de Botox.

Botox” es el nombre comercial más conocido de la toxina botulínica, mientras que neuromodulador es el término médico correcto que engloba a este tipo de tratamientos. Como tal, la palabra “Botox” es una marca registrada, propiedad de un laboratorio. Existen diferentes marcas de neuromoduladores, todas ellas reguladas y utilizadas bajo prescripción médica.

¿Por qué no debemos emplear los términos toxina botulínica o Botox en la publicidad de estos servicios en medicina estética?