No. El masaje se adapta siempre a tu nivel de tolerancia. En algunos casos, como en masajes descontracturantes, anticelulíticos, maderoterapia o terapéuticos, puede haber sensaciones más intensas, pero nunca dolorosas. El objetivo es aliviar, no generar molestias.

En todo caso, la intensidad de la presión se adapta a cada persona en función de sus preferencias.